Suno admite haber extraído audio de YouTube para entrenar sus modelos de IA

La plataforma de generación musical mediante inteligencia artificial reconoce en un documento judicial estadounidense que utilizó audio obtenido de YouTube para entrenar sus modelos, mientras defiende que este uso está protegido por el concepto de “fair use”.
Suno se encuentra nuevamente en el centro del debate sobre el uso de música protegida por derechos de autor para desarrollar sistemas de inteligencia artificial. La compañía ha reconocido formalmente ante un tribunal de Estados Unidos que obtuvo datos de audio procedentes de YouTube para utilizarlos como material de entrenamiento de sus modelos de IA.
La admisión aparece en una respuesta presentada ante el Tribunal de Distrito de Estados Unidos para el Distrito de Massachusetts, dentro del litigio iniciado por Universal Music Group, Capitol Records y Sony Music Entertainment.
Según el documento, Suno reconoce que obtuvo audio de YouTube utilizando herramientas conocidas como YT-DLP y YT-DL, programas que permiten descargar contenido de la plataforma.
Suno reconoce el uso de audio de YouTube
La admisión supone un nuevo capítulo en la disputa entre las grandes compañías discográficas y las plataformas de inteligencia artificial musical.
En la documentación judicial, Suno reconoce que “audio data was obtained from YouTube for use as training data using YT-DLP”.
El reconocimiento resulta especialmente relevante porque hasta ahora el uso de determinadas fuentes para entrenar modelos de IA había sido objeto de numerosas acusaciones y disputas legales.
Según la información publicada sobre el caso, la extracción de material no se habría limitado a YouTube. Investigaciones anteriores también habían señalado la utilización de contenidos procedentes de Deezer y Genius.
La compañía sostiene que se trata de “fair use”
Aunque reconoce haber obtenido el audio, Suno no acepta que esta práctica constituya una infracción de copyright.
Los abogados de la compañía defienden que el entrenamiento de sus modelos entra dentro del concepto estadounidense de fair use, argumentando que el proceso tecnológico utilizado para entrenar la IA sirve para crear posteriormente un producto nuevo.
Suno también ha acusado a las grandes compañías discográficas de mantener prácticas que, según la defensa de la empresa, podrían limitar la competencia en el mercado de la música generativa.
La cuestión tendrá que ser analizada dentro del proceso judicial y será especialmente importante determinar cómo se aplica la legislación estadounidense de copyright al entrenamiento de modelos de inteligencia artificial con grabaciones protegidas.
Una batalla legal que comenzó en 2024
El enfrentamiento entre Suno y la industria discográfica no es nuevo.
En 2024, Sony Music Entertainment, Universal Music Group y Warner Music Group demandaron a Suno y Udio, acusándolas de utilizar grabaciones protegidas por derechos de autor para entrenar sus sistemas de inteligencia artificial sin autorización.
Desde entonces, el caso se ha convertido en uno de los principales conflictos legales alrededor de la IA generativa aplicada a la música.
Posteriormente, Warner Music Group llegó a un acuerdo con Suno, mientras que las disputas con otras compañías continúan.
Alemania también se pronunció contra Suno
La compañía ha tenido además problemas legales fuera de Estados Unidos.
En julio de 2026, un tribunal de Múnich dictaminó que Suno no tenía autorización para utilizar determinadas obras representadas por la sociedad alemana GEMA para entrenar su modelo de inteligencia artificial.
El caso alemán se convirtió en otro precedente relevante dentro de la discusión internacional sobre si las compañías de IA pueden utilizar música protegida para entrenar sus sistemas sin obtener previamente licencias.
El debate sobre IA vuelve a golpear a la música electrónica
La situación afecta directamente al conjunto de la industria musical, incluida la electrónica.
En los últimos meses, plataformas especializadas en música electrónica han comenzado a desarrollar diferentes sistemas para identificar contenido generado mediante inteligencia artificial.
Beatport, por ejemplo, anunció recientemente una ampliación de su colaboración con Beatdapp para detectar música generada mediante IA. La plataforma ha establecido que las producciones completamente o mayoritariamente generadas por inteligencia artificial no serán aceptadas, mientras que los trabajos en los que la IA se utilice como herramienta de asistencia podrán ser admitidos bajo determinadas condiciones.
El caso de Suno añade otra dimensión al debate: no solo importa cómo se genera una canción, sino también qué música se utilizó para enseñar al sistema a generarla.
¿Qué puede ocurrir ahora?
La admisión de Suno no significa por sí misma que un tribunal estadounidense haya determinado que la compañía infringió los derechos de autor.
Lo que sí hace es poner sobre la mesa un elemento concreto del litigio: Suno reconoce haber obtenido audio de YouTube para utilizarlo como material de entrenamiento, mientras que su defensa sostiene que ese uso está amparado por el fair use.
El resultado del proceso podría tener consecuencias importantes para el futuro de la música generada mediante inteligencia artificial y para la relación entre plataformas de IA, artistas, productores, sellos discográficos y propietarios de derechos.
La gran cuestión que queda sobre la mesa es si una empresa puede utilizar millones de grabaciones protegidas para enseñar a un modelo de inteligencia artificial a crear música nueva y, en caso afirmativo, bajo qué condiciones debe hacerlo y quién debe recibir una compensación.
Por ahora, el caso Suno continúa abierto y se suma a una lista cada vez mayor de conflictos legales que están definiendo los límites de la inteligencia artificial dentro de la industria musical.



